Equalizer 4 (2025)
September 1, 2025
En El Justiciero 4 (2026), Robert McCall regresa una vez más, más implacable que nunca, en un capítulo que combina acción visceral, tensión emocional y una introspección inesperadamente profunda. Esta vez, McCall se enfrenta a un nuevo enemigo oculto en las sombras de una red internacional de tráfico de personas que opera con la impunidad de gobiernos corruptos y poderosas corporaciones. Mientras la justicia legal sigue fallando a los inocentes, él vuelve a levantar su propia balanza: rápida, mortal y definitiva.

La película comienza con un McCall aparentemente retirado en Sudamérica, ayudando discretamente a una comunidad oprimida. Pero un trágico encuentro con una joven víctima lo arrastra de nuevo a la violencia. Denzel Washington ofrece una actuación brutalmente contenida, un torbellino de serenidad y furia, encarnando a un hombre que sabe que cada vez que mata, deja una parte de sí mismo. La dirección visual, a cargo de Antoine Fuqua, es más oscura, madura y estilizada que nunca, con paisajes urbanos que parecen jaulas de acero y sangre.

Una de las mayores fortalezas de esta entrega es su enfoque más personal. McCall no solo lucha contra villanos, sino también contra sus propios demonios. El guion indaga en su pasado militar, revelando secretos nunca antes revelados y conectando los hechos con los de la primera película. Hay una carga emocional en sus silencios, una sombra constante en su mirada que demuestra que este héroe no se salva con cada acto de justicia, sino que se hunde cada vez más en un abismo de redención imposible.

Las secuencias de acción son absolutamente espectaculares: brutales, elegantes y con una coreografía perfecta. Cada enfrentamiento es una danza mortal que refleja la precisión clínica y el código moral inquebrantable de McCall. En una escena clave, ambientada en una estación de tren desierta y lluviosa, el silencio previo a la explosión se siente tan tenso como la propia pelea. Es cine de acción elevado a un nivel casi poético.

El villano, interpretado por Javier Bardem, es un antagonista formidable. No es solo un criminal, sino una figura ideológica que desafía a McCall a nivel filosófico y ético. Su presencia en pantalla es magnética, ofreciendo un contrapunto perfecto al silencio y la determinación de nuestro protagonista. El duelo final entre ambos no es solo físico, sino también espiritual, dejando al espectador en vilo.
El Justiciero 4 no solo es una brillante película de acción, sino también un estudio sobre la justicia, la culpa y la redención. Es una conclusión contundente para la saga, pero también deja la puerta entreabierta lo suficiente para que el mito de McCall continúe. Si este es realmente su juicio final, es uno que arde en la memoria como una sentencia escrita con sangre.
