MEDUSA
February 2, 2026

“MEDUSA” (2026): Un mito reconstruido en una tragedia de poder y traición
Protagonizada por: Angelina Jolie, Keanu Reeves
El antiguo mito de Medusa renace en MEDUSA (2026), una audaz reinvención cinematográfica que despoja a la leyenda de su maldad y expone el brutal costo del abuso divino. Protagonizada por Angelina Jolie en el papel principal junto a Keanu Reeves, la película reinterpreta a una de las figuras más temidas de la mitología como una mujer transformada en un monstruo por los mismos dioses que afirmaban defender la justicia.

En esta nueva versión, Medusa ya no es un símbolo de ira ni caos. Antaño una sacerdotisa devota, se convierte en una maldición viviente; su transformación, grabada en el mito, no es un castigo por un pecado, sino consecuencia de una traición. La película retrata su caída como un acto de crueldad divina, donde la belleza, la fe y la misericordia le son arrebatadas en nombre del poder. Cada mirada que petrifica a los demás no es un acto de furia, sino de juicio: silencioso, definitivo e ineludible.
Angelina Jolie ofrece una actuación cautivadora, encarnando a Medusa con intensidad contenida y profundidad emocional. Su presencia transforma al personaje en una figura trágica, portadora de un dolor inmenso y una fuerza tácita. Keanu Reeves aparece en un papel fundamental, vinculado a los dioses y al destino mismo, aportando una serena gravedad a una historia impregnada de tensión moral y consecuencias.

Visualmente, MEDUSA se inclina por imágenes austeras y una atmósfera mítica, enfatizando el aislamiento, el silencio y el peso del destino. Los dioses no son retratados como ideales distantes, sino como fuerzas reacias a negociar, que exigen obediencia y se niegan a rendir cuentas. A medida que el destino se cierne sobre ellos y la voz de Medusa desaparece, su transformación se convierte en una advertencia escalofriante: cuando el poder divino se ejerce sin restricciones, nunca son los dioses quienes sufren las consecuencias.
En lugar de relatar un mito conocido, MEDUSA lo interroga, preguntándose quién define la monstruosidad, quién controla la narrativa y quién, en última instancia, paga el precio. La película se erige como una reflexión oscura y provocadora sobre el poder, el castigo y los peligros de la autoridad sin control.
En MEDUSA (2026), el monstruo no es la mujer convertida en piedra, sino el sistema que la creó.
